Di Yei irá a la escuela

Desde el sábado que viene, y hasta nuevo aviso, Di Yei irá a la escuela cada sábado.

Cuando nos vimos (una o dos semanas en el pasado) me platicó que había estado estudiando y al fin haría su prueba (una suerte de examen de admisión) y que tendría resultados tan sólo tres días después.

Ya pasaron los tres días después, y al verlo le pregunté al respecto. ¡Pasó, y comenzará a asistir a la escuela el sábado que viene! ¡Ya hasta compró su uniforme!

Estemos felices por Di Yei (excepto, quizás, por el detalle de tener que comprar y usar uniforme. Ojalá que no sea verde-feo).

“¡Hola, mundo!” en JavaScript, en la consola de Firefox

En el trozo de espacio-tiempo en que me encuentro al escribir esto, los pasos que intentaré describir a continuación suelen dar vida a pequeños monstruos, en sí mismos inofensivos, pero no por eso triviales. De hecho, cuentan las leyendas que monstruos temibles, atroces, feroces y hasta molestos han sido resultado de un proceso natural de evolución y mutaciones de pequeños y tiernos monstruos, como esos a los que me referí en primer lugar.

Me atrevo a suponer, anónimo y estimado internauta, que mis instrucciones permanecen vigentes y válidas en tu realidad actual, en ese futuro desde el que me lees. ¡Perdóname si no es así!

Te advierto desde ya, que hoy (mi hoy) me atreví a ser fan del filtro de pixelado, una vez que me di cuenta que se escapa a mis capacidades actuales enviar este mensaje a los futuros sin la pérdida de, al menos, la información irrelevante en las imágenes.

¡Te mostraré cómo programar el mensaje ¡Hola, mundo! (mundo futuro, supongo) en JavaScript!

Lo que necesitamos:

  1. Un programa donde escribir texto sin formato (a.k.a. texto plano), para escribir nuestro programa.
    • Si colorea el código, ¡de lujo!
  2. Un motor de ejecución JavaScript (a.k.a máquina virtual JavaScript), para ver nuestro programa en acción.

En este momento de mi vida, una de las cosas que me encantan sobre JavaScript es que es realmente portable. ¡Casi todo lo que sea una computadora está listo para ejecutar un programa escrito en JS! Porque resulta ser que casi todo lo que sea una computadora tiene instalado un navegador Web que viene con lo que pedimos en el punto 2.

Lo que usaremos:

Mozilla Firefox, el mejor navegador Web de nuestro sistema solar. Con varios editores de texto plano incluidos.

Yo usaré la versión 34 de Firefox (que es la más reciente y estable en este trozo de espacio-tiempo). Tú puedes usar la dos mil quince si así lo deseas. Con suerte.

Una vez que tu Firefox haya iniciado, estás listo para aprender cómo abrir la Consola Web. Tienes varias opciones, mis favoritas son las primeras dos:

  • CTRL + Shift + K (reemplaza CTRL por CMD si usas Pera OS)
  • Shift + F12
  • Presiona Alt y luego muévete por los menús que se muestran a continuación:
Figura 1: Secuencia del menú para abrir la consola: Herramientas » Desarrollador Web » Consola Web

¡Felicidades! ya completaste la mitad tediosa del camino. Ahora viene la mitad BBB (buena, breve y blue).

Típicamente la consola hará un espacio a la derecha (»») de la pantalla para colocarse en él. La Consola Web viene acompañada de varios amigos, a quienes espero tener el placer de presentarte en otra ocasión. Por ahora:

¡Consola del futuro, anónimo y estimado internauta del futuro, os presento!

Consola no es en realidad un editor de texto, pero será un excelente auxiliar para la misión que me encomendaron encomendarte. Escribe en ella el siguiente código, y al final mándalo, con la tecla enter/intro/return/retorno de carro:

alert("¡Hola, mundo!");

El resultado, como te prometí, suele ser un pequeño y tierno monstruo como el que te muestro a continuación:

Figura 2: Ventana emergente mostrando el texto “¡Hola, mundo!”, como se indica en la Consola Web

Et voilá, ¡ya has programado algo –no mucho- en JavaScript!

Como quizás notaste, fue un programa muy simple y el monstruo creado no es, que digamos, muy molesto. Si juegas un poco con el texto en medio de las comillas podrás personalizar el mensaje y cambiarlo por un ¡Hola, cara de bola!, y casi cualquier cosa que quieras.


Bonus 1:

En otro pasado programaba un poquito en C/C++ y escribí un post para que puedas seguir procrastinando un rato escribiendo ¡Hola, mundo! en C/C++.

Te advierto que en aquel post no recomendé ningun compilador. Ahora te recomiendo CodeBlocks, que puedes descargar en un paquete junto con gcc y g++ (que son los compiladores que te recomiendo).

Bonus 2 (zona de riesgo):

Si tecleas al azar (incluyendo la tecla para borrar) infinitamente, la probabilidad de que en algún momento obtengas el siguiente código es 1 (100%):

while(true) alert("dsda");

Código que suele dar vida a más monstruos. ¡No lo ejecutes!

No sé cuántos somos, pero somos muchísimos.

Muchos más que 132; muchos más que unos cuantos.

(Estudiantes de) ingenieros y científicos de todos los sabores. Trabajadores sociales, arquitectos, abogados y médicos. Economistas. Matemáticos.

También me di cuenta de la presencia de trabajadores de distintas áreas. Vi letreros que decían MTS y otros con ESME.

 

Nunca en mi vida había estado en medio de tantas personas, en medio de tanto calor. Yo conté al menos seis horas-gente, y estoy bien seguro de que fueron varias más. Tomé algunas (muy malas) fotografías, y afortunadamente estoy seguro de que hay muchas más ya mismo en Internet; algunas de ellas son aéreas y tan amplias que, con el perdón de la expresión, el que no lo crea es peña.

Y no acaba aquí. Sé que varios de mis amigos en el mundo también se unieron a la causa en protesta. Sé que miles de desconocidos al rededor del mundo hicieron lo propio.

El reclamo particular es porque exigimos que nos regresen con vida a los 43 desaparecidos de Ayotzinapa.

 

Tú no necesitas megáfono/altavoz –me dijeron-. Hablas muy fuerte.

Pero todos hablamos más fuerte que yo. Gritamos. Todavía lo escucho.

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