Primer pago de Adsense
0Sí. El año que terminó fue número primo, este año hay elecciones federales (quizás las más importantes en la historia de México), ya soy mayor de edad, pronto iré a la universidad, en diciembre el mundo se va a acabar… Y soy capaz de escribir, para inaugurar mi año bloggero: “Recibí mi primer pago de Google Adsense”. Así soy yo.
Fue un nteresante inicio de año. Entre que estoy lanzando, junto con mi socio (residente alemán, quien se encargará del SEO), un nuevo proyecto web: VuelosDF.com, tengo la noticia de que Creepypastas.com ha crecido hasta rebasar las 2,000 visitas diarias[1].
En lo personal, ha sido interesante lanzar un proyecto como lo es creepypastas. Siendo honestos, la insistencia de gabo (sí, el mismo que publicó allá los primeros 29 posts) en un día en que me encontraba de buen humor, dispuesto a probar algo nuevo, y con algo de dinero electrónico, fué factor importante para el surgimiento de creepypastas punto com. Considero correcto compartir con él parte de este primer pago.
La preparación:
No me miren así. De la misma manera en que no se tiene sexo sin condón, hay que estar preparados para disfrutar el momento en que al fin cobras el pimer pago de Adsense.
Mi corta edad acarrea(ba) algunos problemas: No poder entrar a antros, bares, prostíbulos y otros cuantos lugares de perdición, a menos que conociera al dueño… Pero, por sobre todas las cosas, no poder tener fácilmente una cuenta (legal) en el banco a mi nombre (que no sea de becas), sin pasar por el robo de identidad. ¡Ah! tampoco identificación oficial… Es decir: No poder cobrar un cheque o envío de dinero a mi nombre.
Lo bueno es que soy muy guapo y Google un tanto permisivo. Así que el primer pago pudo venir a nombre de alguien más. Alguien con poderes para cuidar de 4 hermosos y creativos hijos: Mi madre (o bien, mi padre).
Otro problema es que, entre los poderes de mis progenitores, no se encuentra el sostener una cuenta vigente en el banco…
De nuevo, Google y su benevolencia ayudaron: Pude solicitar que se pagara mediante un giro de dinero por Western Union. ¡Guau!
Luego vienen más problemas: Ya tenía localizado un agente de Western Union que, según la página oficial, podría ayudarme a cobrar el envío. Sinembargo, los señores de ese local (y cualquier otro al que contacté) o no tenían idea de lo que estaba hablando, o dijeron que no podía cobrar ese envío con ellos. ¡Los odio!
El día:
Aunque podía cobrar desde el 26, tuve que intentar hasta el martes de la semana pasada, porque la encargada en el local de Western Union donde intentaría cobrar ya había cerrado y no estaba segura de contar con el servicio Quick Cash (que es el necesario para cobrar los pagos de Adsense, si se elige la opción de cobrar con Western Union).
Como previamente acordé con ella (la encargada), me presenté con la identificación oficial que mostrara el mismo nombre que el envío de dinero, la cantidad a cobrar, y la clave de envío (esta la brinda Google Adsense, al momento de emitir el pago).
Todo fue sin mayores problemas. De hecho, diría yo, con menos de los esperados. Pude cobrar 1450 MXN sin otra dificultad, más que esa misma: Google hizo el envío en dólares estadounidenses, pero Banamex los cambió automáticamente a pesos mexicanos, sin que nadie pidiera que así se hiciera -.-. ¡Los odio el doble!
Si consideramos:
$dinero=1450; $Costo_Telefono(estemes);//Retorna 300 $dinero-=Costo_Telefono.estemes;
Ahora soy $dinero MXN más rico.
El plan:
Creepypastas.com tiene ya arriba de 900 usuarios registrados, 2300 visitas diarias y 13,000 impresiones de página al día. Y gana entre 1 y 2 dólares americanos con Google Adsense, por día.
La idea original era
- tener un blog ✓
- llamar a los visitantes a enviar historias ✓
- seleccionar éstas y publicarlas… ⅛
Pero eso requiere demasiado tiempo (unas 500 horas al día) y esfuerzo (unos 2048 megawatt/hora), cosas difíciles de satisfacer. La idea siguiente fue:
- abrir el registro ✓
- permitir a los usuarios enviar historias directo al blog ✓
- pasamos de solo un blog a una pequeña comunidad
- seleccionar éstas y publicarlas [meh...]
El problema es el mismo, solo que peor: Con casi mil usuarios registrados, los envios abundan. Y eso es bueno. Pero no es divertido, porque el tiempo y la energía no aguantan. Así que: Idea nueva mejorada:
- abrir el registro ✓
- permitir a los usuarios enviar historias directo al blog ✓
- ¿Blog? Es para viejos. ¡Somos una pequeña red social! ✓
- establecer distintos niveles de permisos ✓
- permitir a algunos usuarios seleccionar éstas y publicarlas ✓
- ¡Incluso tenemos foros! ✓
- Las historias fluirán de manera ordenada y los usuarios esperarán, con paciencia, a que las suyas sean publicadas… FAIL
El problema ahora es que, no solamente los usuarios no son pacientes… No es fácil incluso que los usuarios con superpoderes sean parte del orden, en una comunidad que crece día con día. Esto nos lleva a: Nueva idea mejor mejorada:
- Todo lo anterior ✓
- Permitir a los usuarios publicar sus posts directamente ✓ (suena a que me arrepentiré)
- Usar algún sistema de puntos para crear una sección especial “Los que tienes que leer“, o una “Estas historias necesitan mejorar“, o ambas ✓
- Rediseñar y reorganizar la maldita y fea portada (que, bien o mal, ahora atrae a más de 2300 visitantes por día, en apenas medio año) ✓
Y esto es relevante a mi pago de Adsense porque…
Pues, ¡claro! con una comunidad más dinámica habrá más contenido (espero que también contenido mejor), y con ello una comunidad más dinámica, que implica más contenido, que implica una comunidad más dinámica…
Y sí, eso podría implicar mayores ingresos por publicidad.
Entonces, resumo el plan: Reinvertiré esos 114.68 USD – 300 MXN – la parte de Gabriel_cabezon en hacer modificaciones y mejoras a creepypastas.com. Pretendo conseguir un mejor sitio web, usuarios que disfruten su estancia en él, y algo de dinero para re-reinvertir, comprar y obsequiar algunas playeras (no se me ocurre algo mejor, por ahora) entre los usuarios, aportar algo económicamente a los proyectos de software libre que tanto me han sido útiles y darme algún gusto de vez en cuando. ¡Ah! y, a corto plazo, poder hacer todas las anteriores, y pagarme los gastos de la universidad.
Soy Mauricio, tengo $dinero pesos, y tengo un plan.
Actualización: NO es, repito, NO ES el primer post del año. Lean el de la cartera
[1]Datos de Google Analytics.
Feliz día de reyes: ¡Tengo cartera!
2En varios aspectos personales, soy un caos, y eso no es secreto.
Se nota a leguas que dejé de peinarme hace tiempo (ahora, mi cabello luce hermoso, como él solo (y sólo) sabe, sin gel). Mis conocidos cercanos (y aquellos no tan cercanos) saben que, hace tiempo, rara vez llevo un par de calcetines. Generalmente no me interesa si mi ropa combina con mis ojos (es fácil resolver eso: compré varias playeras azules
). En mi cuarto, todos los cajones pueden contener cables. Todos.
¡Ah! Y siempre llevo el dinero en la bolsa o, en su defecto, en la mochila. Desgraciadafortunadamente, eso termina hoy: Tengo cartera nueva.
Como seguro ya sabes, mis padres son católicos (si no lo sabías, vete ahora mismo. :’( ), como sus familias lo han sido por generaciones, entonces en mi familia hay costumbres católicas igual que en muchas otras del país. Algunas de ellas son hacer un nacimiento, tener una cena navideña en familia, y, por supuesto, engañar a los pequeños regalándoles juguetes/otras cosas cuando se puede, la madrugrada del 6 de enero. Este año, aunque ni soy pequeño ni engañado, me han obsequiado una bolsa con dulces y una linda cartera para que, al fin, tenga un lugar donde guardar mis centavos.
Al ver los dulces dentro de la bolsa (en realidad, desde que desperté) vino a mi mente la imagen del frasco con pequeños chocolates de algún año anterior. Aún tengo el frasco y hasta encontré el corcho, pero ya no me quedan de aquellos chocolates. En la bolsa había algunos de la misma marca y sabor. Planeo colocar unos cuantos en el frasco.
Hablando de carteras: En mi vida he tenido pocas. En realidad, diré que he tenido dos, porque es lo que recuerdo. La segunda fue una que creí quitarle a mi padre:
*Entra papá, como presumiendo, con una cartera color gris en la mano, de esas de tela que estaban de moda. Se sienta en el lugar de costumbre, y juega con la cartera un rato, hasta que la guarda, como fingiendo que la esconde*
Mauricio: –¡Orale, a ver!
Rafa: –Qué… ¿Te gusta mi nueva cartera?
M: –Seguro que no es tuya, ya tienes dos.
R: –Es cierto, pero conseguí esta y me gustó… ¿Te gusta?
M: –¡Muéstramela! **Arrebata la cartera**
M: –¿Vas a regalarmela?
R: –Si la quieres, tal vez.
M: –Entonces, ¡es mía!
R: –Sabía que la querrías.
¡¡¡MENTIRA!!! no sabía eso, porque yo no querría una cartera. No usaba cartera desde que crecí un poco como para presumirle a mis amigos la que tenía: Una brillante cartera con una imagen plástica del sorprendente Hombre Araña. Solamente quería que me la quedara, para dejar de guardar mi dinero en la bolsa.
Así como dejé de usar la primera porque crecí y se rompió, dejé de usar la segunda. Ésta es mi tercer cartera.
Mi nueva cartera tiene varias localidades del tamaño de tarjetas de crédito, una como para guardar pequeños papeles, una más para guardar papele$$, un escondite secreto cuya ubicación no revelaré todavía, y un broche de botón, de esos que cierran a presión. A decir verdad, el broche me parece un tanto femenino.
Las cosas no han cambiado mucho todavía: Ya transferí el dinero de debajo de mi lámpara y de dentro de mis bolsas a mi nueva cartera. Igual hice con la tarjeta de débito. De nuevo, ya no guardo más el dinero en la bolsa o en la mochila, ahora lo guardo en la billetera… y la billetera, la guardo en la bolsa o en la mochila.
Principio extremo
0Me gusta aprender cosas nuevas. En las olimpiadas (de Matemáticas, de Informática, Física y Química) he aprendido muchas de ellas: Algunas curiosas, algunas útiles, unas para compartir, y algunas nomás para presumir.
El principio extremo es una cosa bien simple y que hay que tener en cuenta:
Dado un conjunto finito de números reales (o cualquier tipo de elementos que puedan ordenarse de acuerdo a su magnitud), existe uno que es el menor. Y existe uno que es el mayor.
Fin.
…
Palabras más, palabras menos, ese es el principio extremo.
ForoBeta, donde siempre mejoramos, sortea 1000+ USD
0Justo al inicio del 2011 (sí, el 1º de enero), fue activada mi cuenta en ForoBeta, el más grande foro de bloggers/webmasters de habla hispana.
Hablo en serio cuando digo que es el más activo foro para bloggers. De hecho, está por llegar al top-1000 del Ranking Alexa mundial (sería la primer comunidad en español en lograrlo, me parece). ¡Ah por cierto, están organizando un concurso!… En el concurso hay al menos 1000 USD en juego, y obviamente estoy participando[*].
No importa si estás iniciando o llevas ya algún tiempo en esto de los blogs, los foros y las webs, te recomiendo registrarte en ForoBeta. Yo he encontrado un lugar agradable para pedir ayuda y consejos cuando me atoro en algo relacionado con la web, y también para compartir las cosas que he aprendido estos años en esto de hacer sitios web.
Quizás la sección más atrayente de ForoBeta sea la zona de negocios. Un lugar exclusivo para miembros registrados que cumplan ciertos requisitos. En esta zona puedes intercambiar, comprar o vender servicios (programación web, redacción, diseño, optimización…). Me consta que algunos usuarios han hecho buenos y grandes negocios. Incluso yo he movido unos cuantos dólares en la sección de negocios.
Y fin.
[*] Puedes leer más sobre el concurso (como concursas, por ejemplo), acá: Gran concurso de @forobeta
I’m Sam
1Hoy es lunes, y ha sido un interesante día. Apenas el sábado tuve al mismo tiempo la oportunidad y los pantalones para escupir las palabras: “Quiero pedirte permiso para ir a Villahermosa”.
Me preguntó si quería o no quería sermón, y yo, atendiendo a la sugerencia de no sonar demasiado exigente dadas las circunstancias, respondí que estaba de acuerdo en que fuera como él lo creyera conveniente. Fue con sermón.
Regresemos a que es lunes: Estoy en un ADO de México DF a Cárdenas, Tabasco. Resultó un boleto completo, es decir, el descuento para estudiantes no aplicó. Esa es una de tantas aventuras que hay por contar, pero lo que quiero platicar hoy es como conocí a un tipo que vestía camisa de pana a cuadros sobre una playera blanca, y pantalones de cargo.
Escribió que su nombre era Sam. Sí, hablo en serio: Lo escribió. Es que, una de las principales recomendaciones que me extendieron tanto mis padres como Laura fue no hables con desconocidos. Dicen por ahí que texto es tanto el oral como el escrito, no se si aplique algo similar para hablar. Yo me escribí con el supuesto Sam, usando un par de hojas de su libreta de notas para sus vacaciones.
Estaba yo en la terminal central del norte de la ciudad de México, definitivamente desesperado porque aún no eran las 3:00, y mi boleto decía “estudiante, 6:30”. Sí, estaba desesperado, tenía sueño, no tenía conexión a Internet, y honestamente no me sentía cómodo durmiendo en algún sitio de ese lugar.
Entonces, en una sala de espera que no me correspondía, conseguí notar un par de personas que hablaban entre sí, o al menos eso parecía. Uno de ellos hablaba y hablaba, y el otro decía que sí, que no, o que un dolar eran 10 pesos. Entre las palabras que mi oido logró captar casi de forma involuntaria, escuché “Mécsico” “peso” “ten kiu”. No sonaba a mexicano, y la verdad es que yo estaba bastante aburrido. Al cabo de un rato, fui a mirar.
Se trataba de un tipo alto y güero (casi, casi blanco). Vestía una camisa de pana a cuadros sobre una playera blanca, y pantalones de cargo. Traía también sandalias y cargaba con una enorme mochila y otras dos más pequeñas. De vez en vez, anotaba algo sin ser apenas discreto, y guardaba el lapicero y su pequeña libreta. Olvidé mencionar que el sujeto tenía un paliacate blanco cubriendole la cabeza; tal vez también llevaba lentes oscuros sobre el paliacate.
Cuando entré a comprar algo a ese local, prácticamente confirmé mis sospechas: Le saludé con un natural buenos días, y él intentó responder de alguna u otra manera a mi saludo. Solamente atinó a decir “is he”, señalando al tipo de uniforme verde que le había atendido anteriormente (bueno, eso es lo que imagino. Hacia donde señaló había una mesa rodeada de sillas. En cada silla un sujeto uniformado de verde). Se intercambiaron algunos gracias y algún gesto buena onda; compré una Mirinda y caminé por ahí.
Varias veces me topé de nuevo al muchacho (que tendría casi treinta, me imagino), que seguía anotando y guardando el lapicero, y ocasionalmente miraba su juguetito de Apple, que estaba recargando batería. Creo que jugaba Angry Birds.
Me decidí a cambiar el boleto para poder tomar el autobús dos horas antes, y luego fui a buscar un sitio donde sentarme (maldita sala de espera, ya no quedaba lugar alguno libre en las filas de asientos! -.-). Y de repente llegó el mismo tipo, con la misma ropa, mismas maletas, y misma cerveza corona (lata azul) de antes. Se sentó cerca de donde yo estaba.
Con lo poco que hablo en inglés, la penita que me da, y lo muy poco que él hablaba en español, yo hacía preguntas sencillas y corteses (imagino que dignas de una persona curiosa como yo), pero a cambio obtenía respuestas más bien extensas de una persona que parecía disfrutar hablar, aunque tal vez yo no entendiera gracias al acento de Ohio (o ¿era Oregon?) y el sueño que tenía. La comunicación, así, no funciona de lo mejor.
Para entonces, le había pedido “paper”, y él amablemente compartío conmigo un par de hojas de su pequeña libreta para notas. En una comencé a anotar mis ideas para resolver el problema 1 de la IMO (habría anotado el 2 o 3 del eliminatorio en que tuve 12, pero eran más complicados de recordar y anotar), y en otra se me ocurrió chatear.
Él pensó que estaba intentando devolverle una de sus hojas, pero no era así. Yo había anotado algo en esa hoja, pretendiendo que se animara a responderlo. Faltaba aún cerca de una hora para arribar mi autobús.
Fue algo como:
Mi nombre es Mauricio. ¿A dónde vas? Obvio, in english.
Me platicó, en esa misma hoja y en no tan pocas palabras, que su nombre era Sam, y se dirigía a Cancún.
Ambos no habíamos conocido Cancún todavía, pero nos ha parecido un lugar que vale la pena visitar, al menos por las fotos (y las chicas en las fotos).
No estoy seguro si el tipo estaba o no casado, pero no viene al caso. Él tenía un plan bastante permisivo que definitivamente iba a seguir:
Parafraseando: “Tengo 800 dólares, regresaré cuando el dinero o la diversión se acaben, o gaste todo mi dinero en cerveza”, es lo que respondió cuando pregunté cuanto tiempo planeaba pasar en Cancún.
Luego le comenté que la cerveza no me gusta (la dejé más o menos a los 7 años), y que prefiero el tequila. También le comenté cuanto son 800 dólares más o menos, hablando en pesos mexicanos.
Me platicó que consiguió un hostal por 5 (¿¿¿5???) dólares la noche, así que pensaba en tener 400 para el viaje, y otros 400 para cerveza. De todos modos, si se quedaba sin dinero, traía en la mochila todo lo que necesitaba:
Sleeping bag, otra cosa, fishing algo, una cosa más, y un machete!!!
Oh sí, un machete.
En ese momento, llegó un tipo de esos que (como todo mundo en el mundo mundial) aman sentir el poder, a preguntar si era suya la cerveza que estaba al lado suyo. Me causó mayor impresión el hecho de que el señor guardía de seguiridad (o algo así) estaba casi seguro que el señor Sam camisa roja de pana a cuadros no hablaba español:
Sam respondió sobre la cerveza, diciendo que sí señor, era suya (en inglés), y continuó hablando.
El guardia preguntó a donde viajaba, y yo creí que la notita de papel podría servir para responder a eso, pero no me sentí en posición para inmiscuirme. El guardia intentó comunicarle que no estaba permitido ingerir bebidas alcoholicas en la terminal (aunque, lo único que yo vi al respecto fue un letrero que rezaba: “terminantemente prohibido abordar con aliento alcohólico”… en fin). Sam accedió a tirar la cerveza en el bote de basura, y agregó que no tenía pensado ingerir más durante su estancia en ese lugar.
Me quedé con la nota y mi respuesta un momento, mientras anunciaban la próxima salida de mi autobús. Escribí algo parecido a “mi autobús sale a las 4:30, espero que tengas una vacación nice”.
Cuando regresó le entregué la hoja, y me deseó también unas divertidas vacaciones. Me comentó rápidamente que el guardia dijo que no podía beber cerveza en la terminal, y algo que decía “4 horas”, pero no logré saber que era. Era hora de marchar.
Anoté al reverso de la hoja “Tal vez escribiré en mi blog: blog.mautematico.com”.

