Entradas de Mauricio
Que tengas suertecita
0No podría hacerlo más trillado que si lo hiciera como lo hago: Dedicándote las palabras, la canción que tanto nos dedicamos en otras vidas. Así que me salvaré al final, haciendo trampa desagradablemente. Stay tuned.
No me molestará en absoluto ser el segundo, si aún puedo lograr ser también el último. Deseo que los cumplas feliz, disfrutando el rico frío del puerto, quizás cantando bellas canciones o bebiendo buenos alcoholes.
Compré un algo, que tuvo el descaro de no llegar a tiempo. Quizás para cuando llegue ya habrás partido, así que mejor será no hablar de eso. Y como, además de ese regalo que no llegó, no puedo hacerte llegar (oportunamente) algo excitante y que no tengas ya, me limitaré a desearte suertecita (abusando, claro, de letras y voces de grandes).
En tu cumpleaños 20, y siempre: que tengas suertecita, hermosa* Valeria.
Dormiré tantito, me espera una larga jornada.
Con cariño, firma: mau.
*(¿Qué sería de este escrito si no lo arruinara con mis comentarios innecesarios?)
Ambos sabemos que eres hermosa. Y sabemos que no es tu mejor cualidad (¿la hermosura es, si quiera, una cualidad?). Seguramente sería buena idea hacer mención de tu inteligencia, tu sensatez, tu extraño optimismo-realismo. Pero pretendía simplemente hacer un cumplido, y ojalá uno con el que te sientas cómoda. Vaya, “un cariñito”.
En la maleta
0Originalmente escribiría esto el domingo 20 o el lunes 21 de enero (de 2013). La inspiración no llegó.
Hoy es un buen momento para hablar de maletas, ya hasta tengo foto.
En la bolsa negra llevo un suéter. En la café, que es tanto o más pequeña de lo que luce, mi ropa para un fin de semana. También metí ahí un par de sandalias. Atrás apenas se nota un morral donde llevo maravillosas cosas secretas.
En la mochila, por supuesto, todo lo que prefiero llevar conmigo que guardado en la cajuela. Revelaré que llevo cables y algunos buenos libros. Nunca debe faltarme papel y lápiz, es que me gusta escribir, hacer garabatos y resolver problemas matemáticos. A veces hasta programo en papel.
continuará…
Klein…
0Pondré un corazón al final, porque te amo. Y si no lo pusiera, probablemente aún te amaría.
Confieso que no sé donde estoy parado y que de todas formas me gusta. Ha de ser que soy medio masoquista, como casi todo el mundo; al final de las cuentas: Soy persona.
Lo que sí sé es que te quiero y quiero que lo sepas, porque me la paso hablando sobre lo importante que es decir las cosas, y a veces al final no las digo. Además, quiero que lo sepas porque me hace re-quete-feliz cuando tú me lo dices a mi. Me enamora. Y, ya sabes, de vez en cuando intento ser recíproco. Sospecho que si a mi me encanta, también a tí podría gustarte.
Quiero hacer mucho contigo, más que como si fueras “mía”, como si lo compartiéramos. Porque me gustas y me encanta pasar tiempo juntos, y pensar en ti y que te acuerdes de mi.
Quiero bailar, quiero cantar. Quiero ver la lluvia de estrellas el próximo miércoles. Me encantaría ir al cine a algunos estrenos y también ver muchas películas. Probar buenos vinos y algunas drogas ilegales, no por ilegales, sino por drogas.
Dormir juntos, sin que deba ser en una cama y sin que deba pasar nada, sin necesidad de tener sexo: Sólo disfrutar del momento y el uno del otro, y dormir. También quiero tener sexo. Y una cena romántica y también quiero amor. Y que mi línea anterior te recuerde, pero sin distraerte demasiado:quiero amor. Únete a nosotros, y todos juntos haremos el amor. Sí, soy cursi.
Soy cursi y me molesta no tener una foto contigo. En particular, una en algún lugar alto del planeta, y una de un tierno abrazo. ¿Por qué no también una mientras bailamos o cantamos? No soy mucho de fotos, pero creo que sería bueno, y de paso divertido. La verdad es que quiero llenar todo un gran álbum de fotos contigo, haciendo lo que sea.
Quiero regalarte una bonita flor y que parezca una original idea mía, sin vendedores presionando para que la compre y amenazando con quedarse si no lo hago. También quiero regalarte una de las plantas de mi mundo, se llaman garambullos. Es curioso como, estando enamorado, el humano puede sentirse dueño del mundo y creer que puede regalar una planta, sin detenerse a pensar en los sentimientos de la planta misma.
Quiero que seamos amigos, de esos que disfrutan el tiempo juntos y que no tooodo el tiempo se besan. ¡No todo es besarse, también existen los temas de conversación!
Me dan ganas de tener puntos de vista distintos y opiniones distitnas, para discutir sin remedio sobre cosas que nos parecen importantes. Y llegar al consenso… o al consexo.
Quiero hacer planes y aprovechar las casualidades para vernos un poco más. Algunas veces de forma clandestina. ¿Te imaginas escaparnos y conocer algún lugar nuevo? ¿Alguna vez te has ido lejos de mochilazo?
¡Ah! y se me antoja andar en bicicleta y tocar a dueto. Podría ser en un autobús y que nos regalen dinero para regresar. Tocar a dueto era sin albur, pero con albur también quiero.
Me gusta el secreto que tenemos, porque me gusta la privacidad. Pero admito que me he sentido tentado a gritarlo al mundo. Ahora mismo no sé si publicaré esto o le pondré contraseña y sólo te la daré a ti. O bien, si te lo enviaré por correo postal.
¡Ah! también quiero acampar, se me antoja la ironía de estar en medio del frío y prender una fogata, ¿sabes?
Hablando de secretos… me encantaría que me invites a comer un rico pozole con el ingrediente ese que le ponen por allá. Y que pruebes las gorditas con el ingrediente secreto. Y que me digas con la verdad si te gustaron o no.
Quiero escribirte poemas y recibir una carta tuya. ¡Ah! También escribir UN programa y tener un negocio que gane miles de pesos para gastarlos mmm… en banalidades.
Quiero de vez en cuando platicarte de las cosas chuscas que pasan en mi vida y no tienen que ver contigo. A veces, más que chuscas, son tragedias y también quiero contarte algunas.
¡Quiero jugar videojuegos! He perdido práctica, pero hace días fui a uno de esos lugares de perdición a jugar uno de pistolas y recordé lo mucho que me gusta jugarlos.
Quiero quererte y que me quieras, y que ambos lo sepamos, pero sin ser dependientes. Ya sabes: Hacer cosas de amigos y de novios.
…Y no todo tiene porque ser en la misma noche.
Hay mucho que quiero hacer contigo, pero no muy seguido me atrevo a hacer planes. Porque me da pichi pichi que me digas que no. Y porque también tú has de querer hacer cosas, y porque los planes de a dos a veces resultan mejor. Te invito a que nos atrevamos a hacerlo más o menos seguido.
Hablando de planes: Le conté sobre ti a alguien, y por azares del destino me invitó a acompañarle en un viaje que me dejaría bien cerquita de ti y completamente libre. Tengo tantos deseos de hacerlo, que quien sabe si aceptaré. Eso me hace pensar en lo fácil que es: Envías un correo a la lista de correos de mi escuela preguntando quien viajará hacia tal dirección. SIEMPRE hay viajones que te echan aventón. ¡Me gusta mi escuela!
…Ya hablé suficiente de cosas que quiero hacer y no he hecho. Hay otra que quiero hacer y que sí haré:
Hoy te quiero, te extraño y pienso en ti. Me gustan las bellezas tuyas que me has permitido apreciar (para que no sea demasiado ambiguo, mencionaré algunas): Tu sonrisa, tu cuerpo, tus abrazos, tu ortografía, tu inteligencia, tus consejos y recomendaciones, tu pragmaticidad y tu sensatez.
Eres importante para mi, mi amada y enamorada M.G (¿Mujer Golosa?), y quiero que lo sepas.
Que dios me perdone por escribir tanto.
Remember remember the fifth of November
Con amor: Mau.
Inspiración, frustración y transpiración: Sobre como los trenes cambian de dirección
1En un martes al azar, como en cualquier otro, uno puede elegir entre ver una serie hot y hacer algo importante. Hoy decidí hacer ambas, aunque en tiempos distintos. Me resulta curioso mencionarlo, porque a estas horas del día no he concluído ninguna.
Para este martes en particular, tenía un plan. ¡Cómo me odio por hablar en pretérito para evadir el presente!
Para este martes en particular, tengo un plan. Lo bueno de los planes es que pueden adaptarse y si son lo suficientemente buenos permiten incluso improvisar. Los míos no son siempre robustos, pero hoy heme aquí: Improvisando.
¿Has leído sobre pilas y colas? Son técnicas empleadas en programación para manejo de algunos datos. Supongamos que los datos son libros:
En una pila, los libros apilados primero deberán salir al final. Ya sabes, porque si sacas el libro de hasta abajo, la pila entera se cae.
En una fila cola es similar, pero al revés: Los libros que se forman primero, son los que primero salen.
¿Y si los datos son dichos? Dependerá de cada quien. Yo intentaré hoy con una fila.
Mientras GrooveShark me ofrece “Eres”, de Café Tacvba, te conataré un poco sobre mi anoche y mi hoy:
El lunes, por azares del destino, terminé en casa cenando tacos con Quique, un buen amigo de la facultad, mientras hablábamos de amores y cotorreos varios. Hablando de amores y noches: Mi amor se despidió ese día poco antes de las 00:00 del martes. Pero el cotorreo entre Quique y yo se extendería varias horas más.
En algún momento, entre uno de mis nuevos facebook-amigos y yo comenzó una ciber-ronda de confesiones. De nuevo, de amores. ¡Qué pequeño es el mundo y cuan importante el amor! Llegó el momento de despedida del facebook-amigo, junto con el momento de descargar películas para verlas posteriormente.
Para no entretenernos en detalles innecesarios: Quique y yo permanecimos despiertos hasta eso de las 6:00. Le tocó ser testigo de mi mensaje matutinimísimo, serían por ahí de las 4:37 cuando lo envié. Luego nada.
Desaparezcamos a Quique, veamos sólos una película donde aparezca Ana Claudia Talancón, y tomémosle una foto a Flatland, el libro que Larry me prestó ayer. Mi celular sigue sin ser reanimado.
Y que el tiempo vuele, tanto para ver por la tarde un capítulo y medio de Satisfaction, una serie que me sugirieron anoche.
¡Un momento emocionante se avecina! Mi amor ha llegado y me presume algo que yo en su lugar también presumiría. ¡Qué felicidad!
(y esta fue la primera carita, apenas puedo creer que resistí tanto sin poner una)
¿Te acuerdas de mi celular muerto? Cuando le comenté a mi amor al respecto, y dije que extrañaba sus mensajes, respondió algo que no logré comprender. Maldito mi cerebro que se me adeltanta y traduce a Oh, he estado ignorándote.
Es este el punto en que ya no me apetece la cursi Satisfaction, y que veo como mi plan para hoy necesitará de mucha improvisación.
Minutos después, mientras camino por las calles de Guanajuato y respiro aire fresco, me acuerdo de mi reciente descubrimiento: ¡Los trenes! Por dios, no lo he contado todavía. Y parece que ha llegado el momento:
Nacho preguntó:
¿Saben como hacen los trenes para girar? Tras algunas aclaraciones y explicaciones, entendimos la pregunta:
Los automóviles tienen un mecanísmo interesante para “doblar a la izquierda” o a la derecha: Cuando giras el volante, a simple vista puedes apreciar que las ruedas “giran” en la misma dirección. Si observas un poco más, notarás que mientras el automóvil está doblando una de las ruedas recorre una distancia mayor. ¿Y eso qué? Es ahí donde entra el mecanismo diferencial del automóvil: La rueda que recorre distancia mayor debe girar más rápido, debe dar más vueltas.
¡Pero los trenes no tienen volante, van sobre rieles! ¿Qué tal si el tren del que hablamos tampoco tiene ese maravilloso mecanísmo diferencial? Y no culparía a los fabricantes por no implementarlo: Después de todo, sería un alto costo considerando la cantidad de ejes que tiene un tren. Seguro podemos hacer una breve prueba: Si las ruedas del tren giran a la misma velocidad, el tren se descarrila al girar.
Además de alto, ponerle mecanismo diferencial a un tren es innecesario, porque existen otras soluciones. La pregunta de Nacho fue ¿Cuál es una de ellas?
Durante la clase, se me ocuriró una solución: ¡Levantar un riel! Sí, en serio. Levantar el riel “interior” en la zona de curva. Nacho pensó un momento y comentó que mi solución no funcionaba, que resolvía un problema diferente. Hoy sé que mi solución sí funciona; sospecho que Nacho pensó en el riel exterior.
Pero la solución no está en los rieles, sino en las ruedas. Y lo descubrí por fin varios dias después de entendida la pregunta.
…Era una tranquila tarde de miércoles, y hacía hambre. Fuí a erizos a comer, donde fuí recibidopor varias mesas parcialmente ocupadas por personas a quienes no conozco. Con todas las mesas, lo mismo, a excepción de una: La mesa en que estaban Nacho y quien parece ser su alumno de tesis. Me senté con ellos.
Nacho y el jóven con quien estaba hacían Matemáticas que todavía no comprendo. Lo que sí sé es que hacían ecuaciones diferenciales para modelado de fenómenos epidemiolóǵicos, parafraseando a Nacho. Sé que no me mintió porque en el pizarrón de su oficina había hace meses justo eso.
Con mi curiosidad momentánea satisfecha, volvió a mi la pregunta sobre los trenes. Con una botella de pet en mano y vagas ideas sobre velocidades angulares, luego de algunos minutos la idea llegó: ¡Las ruedas de los trenes no son ruedas, sino conos! Con diámetros distintos en puntos de apollo distintos, se tiene una misma velocidad de rotación, pero diferentes velocidades angulares (ahora mismo no estoy seguro sobre el nombre, pero la idea intuitiva es: Diametro menor => La rueda en forma de cono recorre una distancia menor).
¡Y fin! Los trenes no requieren mecanismo diferencial ni volante, ni elevación de rieles para cambiar de dirección. Basta que sus ruedas no sean ruedas.
Hoy es martes, y tengo un plan pendiente. Pero ya tengo una historia menos que compartir. Carpe diem.


